Eliminación de barreras arquitectónicas: un ejemplo a no imitar

Viene de https://ganandobarlovento.es/ignorantes-supinos/
De aquella patética reunión de vecinos a la que asistí por error, saqué la conclusión de que el acuerdo adoptado en ella para elegir la poco estudiada y peor presentada modalidad de eliminación las barreras arquitectónicas del portal, fue el resultado de unos votos favorables emitidos por unos votantes incapaces de argumentar, tan siquiera mínimamente, las razones de su voto, lo cual me puso frente a una de las imperfecciones de los métodos democráticos: el voto de quien solo se molesta de enterarse de la vida ajena, vale lo mismo que el de quien se preocupa de enterarse de aquello que vota.
Parece que a «algunos» del órgano de gobierno de mi comunidad les debieron de «comer el coco» porque, algún tiempo después de la mencionada patética reunión, se convocó otra ¡con el mismo orden del día!, en la que se anuló el acuerdo de aquella y se votó a favor de otra variante de eliminación las barreras arquitectónicas más acorde con los gustos de «algunos», pero… ¡a doble precio!, y con unas mejoras más que dudosas.
Las obras duraron algo más de ¡cuatro meses! que, además, provocaron un serio accidente personal, ruidos atronadores y polvaredas que, por días, casi nos sepultan, algo que, a buen seguro, podría haberse evitado si la cordura hubiera imperado en la toma de decisiones, tanto de gobernantes como de gobernados.
Dicho lo anterior, explicaré ahora en que consistió la carísima y polémica eliminación de barreras arquitectónicas del portal de mi comunidad. A escala, la Fig. 1 muestra su plano antes de haber sido sometido al proceso de adaptación; en él se observan las áreas S1 a S4 y calle, que estaban a distintos niveles, por lo que se accedía a ellas subiendo o bajando escalones; para esquivarlos, el proyectista de tan magna obra optó por enrasar las superficies S1 y S2 con la S3, mediante el carísimo, lento y ruidoso método de demoler toda la estructura existente bajo las superficies S1 y S2, y sus respectivos escalones de acceso. También ideó la eliminación de la escalera de acceso de la superficie S3 a la S4, substituyéndola por una rampa, haciendo lo mismo con el escalón de la S4 con la calle (ver las partes aplicables ralladas en rojo de la Fig. 2) y, aprovechando la ocasión, eliminó también la puerta 5.

Fig. 1

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Barcos: desvelando secretillos

Creo que fue con cinco o seis años cuando, fascinado, vi por primera vez barcos en la mar. Probablemente debido al contínuo movimento de aquellos, e impulsado por el candor propio de un niño de esa edad, concebí la idéa de que los barcos tenían vida propia y, ni corto ni perezoso, le pregunte a quien me acompañaba en aquel momento: ¿Dónde duermen los barcos por la noche?

Ha pasado mucho tiempo desde aquel momento de fascinación pero, a día de hoy, los barcos me siguen seduciéndo tanto o más, bien es cierto que con una perspectiva diferente. Por mi culpa, o por que la vida es como es, no he conseguido estar cerca de los barcos, por ello, siempre que tengo oportunidad visito detenidamente todos cuantos puertos puedo para matar esa gran afición mía. No se si habra mucha gente que disfrute como yo haciendo eso, pero, por si la hubiera, dejo aquí una pequeña guía para que vean los barcos con esa perspectiva diferente que proporciona el mejor conocimiento de las cosas; así pues, lo que sigue, va dirigido a personas con incipientes conocimientos navales pero interesados en adquirirlos.

En mis multiples visitas portuarias he oido frecuentemente expresiones del tipo ¿Cómo es posible que flote esta mole? Expresión casi exclusivamente referida a barcos de considerable tamaño. Esta lógica pregunta tiene una única respuesta: para que algo flote en un líquido (sea o no sea el mar) debe pesar exactamente igual que todo el liquido que desplaza en esa condición. Me explicare:

La Fig. 1 es la fotografía de un típico petrolero fuera del agua

Fig. 1

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Un compresor aerográfico – KKmoon model AC 18 – , tan publicitado como deficiente

Finalizado el proyecto de un modelo de embarcación, decidí pintarlo por aerografía, para lo que, después de algunos días de búsqueda y comparativas por Internet, decidí – en mala hora – adquirir un equipo compuesto por tres aerógrafos y un mini compresor de aire idénticos a los mostrados en la Fig. 1.

Fig. 1

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