Modelismo naval. Construcción del modelo Copa del América “Loteta”. Parte XIV

Llegada la primavera 2017, retomé la construcción de mi viejo “Loteta”. La primera operación que emprendí fue la sujeción de su cableado interior, que hice utilizando cinta velcro adhesiva (ver Fig. 107).

Fig. 107

Luego confeccioné los tubos pasacubiertas-guía-cabos para el laboreo de las velas, que hice de aluminio, partiendo de una barra de 6 mm de Ø, a los que doté con un cono – también de aluminio – cuya función consiste en incrementar la resistencia de la unión de los tubos a la cubierta (ver Fig. 108); el método que seguí durante su encolado para lograr una perfecta perpendicularidad de los tubos a la cubierta, es el mostrado en la Fig. 108a.

Fig. 108

Fig. 108a

Como es sabido, la combinación resina de poliéster y fibra de vidrio tiene la propiedad de deformarse con el paso del tiempo, y eso es lo que le ocurrió al borde superior del casco del “Loteta”, por esta razón, tuve que adaptarlo al contorno de su cubierta, para lo que pegué unas piezas a esta, a modo de baos, que permiten un encaje perfecto con el casco. La Fig. 109, es un momento del encolado a la cubierta de alguno de estos falsos baos.

Fig. 109

Durante el proceso de adaptación casco-cubierta comprobé que, por la forma de estar instalado el servo del timón, era imposible extraerlo de su soporte, por interferir durante su desmontaje con la cubierta del barco; para subsanar este problema, realicé una modificación en su soporte (ver Fig. 110) para permitir extraerlo lateralmente y no verticalmente, como había previsto.

Fig. 110

Puesto a corregir fallos, y a causa de una deformación que observé durante las pruebas que hice, también modifique el diseño del mecanismo que comprime la junta de estanqueidad de las tapas de escotilla, tal como se aprecia en la pieza inferior de la Fig. 110a.

Fig. 110a

Llegado aquí, ¡por fin!, abordé el encolado del casco a la cubierta, operación que ilustra la Fig. 111.

Fig. 111

Finalmente construí las últimas piezas de poliéster del “Loteta”, que son las prolongaciones de su cubierta hacia popa y, cuyo momento de su encolado al barco, es visible en la Fig. 112. Con estas operaciones, culminaba la construcción del casco de la embarcación, durante la que, confieso, tuve momentos en los que valoré su abandono, pues las dificultades con las que me tropecé fueron bastantes más de las que había previsto antes de abordar el proyecto. Dicho esto, afirmo también que, cuando miro lo hecho, me cuesta trabajo creer haberlo conseguido con tan aceptable nivel de calidad. Tras algunos días, eliminé los restos de pegamento, operación que arrojó resultados francamente satisfactorios.

Fig. 112

El “Loteta” ya me tiene acostumbrado a las sorpresas no muy agradables; viene esto a cuento, porque al hacer la primera prueba de la tapa de escotilla de popa, detecté que la caña del timón o la pieza que la conecta con el servo, interferían durante su operación con la pieza que mantiene en su sitio dicha tapa, o sea, la que se ve en la Fig. 110a. Tratando de solventar el problema, decidí hacer una nueva caña de mayor longitud, además de otra pieza para aumentar la longitud del brazo de su servo (ver Fig. 113), pero solo resolví la citada interferencia parcialmente, de modo que decidí diseñar y construir un nuevo sistema de cierre de la tapa de esta escotilla consistente, básicamente, en una tuerca de latón ceñida al fondo del barco en la que se enrosca el tornillo de la escotilla (ver Fig. 114).

Fig. 113

Fig. 114

Superado el escollo de la escotilla, instalé el mástil y jarcia del “Loteta”, cuyo resultado es visible en la Fig. 115

Fig. 115

Llegado aquí, tocaba el turno de velas, a las que dediqué bastantes horas tratando de entender la información que, en internet, existe con respecto a la forma de confeccionarlas, y que, básicamente, se reduce a dos, de las que elegí la que emplea un utillaje compuesto de dos partes iguales y, cuyas superficies tienen un perfil a gusto del usuario pues, he constatado el uso de perfiles NACA, arcos de espirales hiperbólicas, arcos de elipse, etc. etc. Admito que explicar debidamente ciertos conceptos técnicos no está al alcance de cualquiera, y si a eso se le añade que las explicaciones que leí sobre el uso del mencionado utillaje estaban redactadas, fundamentalmente, en francés e italiano, no es difícil imaginar que mi hartazgo llegó a niveles insospechados pues, en modo alguno conseguí comprender los principios en los que se basa su uso; de modo que, decidí tirar por la calle de en medio construyendo un utillaje con una cuerda igual a la longitud del pujamen de las velas, y con un perfil de arco de elipse. Naturalmente, este arco de elipse cumple las condiciones de tener una flecha igual al 15 % de su cuerda, y situada al 42.5 % de la misma. Como ya he dicho, e incumpliendo mis prácticas habituales, a día de hoy, aún no tengo ninguna razón técnica que avale estos valores. La Fig. 116, muestra un momento de la construcción del utillaje, y la Fig. 117, el mismo ya acabado, incluyendo la línea de flecha máxima.

Fig. 116

Fig. 117

El material que elegí para hacer las velas fue mylar (más conocida por sus siglas en inglés pet) en forma de lámina de plástico traslúcido, de 50 µm de espesor. La vela mayor, la hice con cuatro pedazos (paños) de lámina, y el foque lo hice con tres, todos los de cada vela unidos entre sí con una cinta adhesiva de doble cara, operación que efectué sobre el borde del utillaje señalado con la flecha en la Fig. 117. La Fig. 118, muestra un momento de la unión de dos de los paños, y la Fig. 119, la vela mayor, después de unidos sus cuatro paños.

Fig. 118

Fig. 119

Seguidamente preparé, con tres pedazos de encimera, la superficie sobre la que tracé, a escala 1/1, la vela mayor (ver Fig. 120), sobre el que la situé y recorté a su medida, tal como se ve en la Fig. 121; tras ello, rebordeé el gratil y el pujamen con una cinta adhesiva de mylar transparente; también tracé la situación de los ojales en los que se instalarán los garruchos, reforcé su entorno con la misma cinta adhesiva de mylar y, con un sacabocados, perforé sus alojamientos, y los instalé definitivamente sobre la vela, tal como se ve en la Fig. 122.

Fig. 120

Fig. 121

Fig. 122

Hice el foque siguiendo el mismo proceso que el de la mayor, por lo que no insistiré más sobre esta cuestión. La etapa siguiente, consistió en diseñar y fabricar los sistemas de gaza de las velas a sus respectivas botavaras y mástil; la Fig. 123, muestra la gaza del puño de escota de la vela mayor, la del foque es idéntica.

Fig. 123

Fig. 124

La Fig. 124 muestra la gaza del puño de amura de la vela mayor, y la Fig. 125, su equivalente del foque.

Fig. 125

La Fig. 126, muestra la forma de engace de los puños de driza y de pena, de la mayor.

Fig. 126

Finalmente, la Fig. 127 muestra el “Loteta” prácticamente terminado, a falta de pintura, identificativo de vela y pegatinas del casco, que aún no he definido.

Fig. 127

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